El viento sopla chirreando sobre una montaña de cartón
Respiro hondo, cuento hasta tres, y me adentro en la oscuridad
Un clima lúgubre y cansino inunda la habitación
Enmudezco ante tan tempestuosa deidad
Tendida sobre la cama se encuentra la muerte
Personificada en esa persona que tanto amé
Me mira a los ojos, tentativa e inerte
No sabe quién soy ni por qué la vine a ver
Abre la boca y, vacilante, pronuncia un nombre que no es mío
Una niebla me rodea y ahogada en su bruma perezco
Se desliza fuera de este mundo como las aguas de un río
Sus cauces plateadas lo arropan suavemente como un beso
No hay comentarios:
Publicar un comentario